Los espectaculares Jardines del Castillo Sissinghurst es un lugar que invita a la contemplación, regocijo y reflexión por su apacible y exuberante naturaleza de increíble belleza. Conoce acerca de este maravilloso lugar, su ubicación, la historia de su origen y algunos datos curiosos que te sorprenderán.

Jardines del Castillo Sissinghurst

Jardines del Castillo Sissinghurst

Los Jardines del Castillo Sissinghurst es uno de los sitios más visitados de Inglaterra y uno de los jardines más célebres e influyentes del Reino Unido, por su carácter romántico, lírico y, de algún modo, salvaje.

Sus exuberantes espacios naturales atraen al visitante ávido por disfrutar del verdor y belleza de la vegetación, así como por la quietud del lugar. En ¿Qué hacer en Aranjuez? nos ofrecen opciones como la de Sissinghurst.

En estos campestres jardines se esconde, además, una historia de amor inusual que apasiona a muchas personas, que gustan del romanticismo.

Este espacio representa la esencia del jardín romántico inglés, surgido de las ruinas y que ahora invita a la contemplación. Sissinghurst corrobora lo que escritores han referido como el legendario amor de los británicos por los espacios verdes.

En los Jardines del Castillo Sissinghurst se alberga una serie de rincones definidos y delimitados, que algunos llaman “salas de jardín”, que son espacios temáticos con armonías de colores.

Cada uno con un estilo propio y plantado con plantas en disposiciones diferentes, muchas de ellas con hermosas flores y ornamentos, pero siempre cuidando mantener la sensación de abundancia y el toque romántico.

Se pueden apreciar en los mismos plantas extrañas, no autóctonas, que han sido traídas para conjugarse con las tradicionales flores inglesas, ofreciendo vistas sorprendentes que se abren a cada paso que se transita por los jardines.

Jardines del Castillo Sissinghurst

La estructura del castillo incluye una torre y un foso que datan de la Edad Media, a los cuales se fueron incorporando luego otras edificaciones como talleres, graneros, silos e incluso, en algún momento, una cárcel.

Fue un proyecto de vida que se impuso Vita Sackville-West, la reconocida escritora inglesa y periodista de jardines, junto a su esposo el diplomático británico Sir Harold Nicolson, cuando adquirieron el castillo como su lugar de residencia.

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Diez jardines del Castillo de Sissinghurst

El terreno del castillo fue dividido en diez jardines, que eran referidos por ellos como “habitaciones íntimas”, separadas por setos y muros vegetales, pero unidos por senderos.

Cada una de las “habitaciones” ofrece un entorno particular de flores y  colores específicos para cada jardín, según la temática de cada espacio y que se procura mantener durante todo el año.

Estas diez “habitaciones” son:

  • El jardín de Rosas: El más grande y refugio de rosas diversas, así como vides, higos y madreselvas.
  • El Jardín de la Casa de Campo: Con sus rojos cálidos y oro inspiradores a finales de verano y comienzo del otoño.
  • El Jardín de Hierbas: Con el aroma herbal por doquier.
  • Nuttery: Lugar solaz pleno de avellanas que acoge aves que deleitan con sus cantos.
  • El Paseo de la Cal: También llamado el Jardín de la Primavera por su infinidad de frisos, jacintos y tulipanes.
  • Delos: Inspirado en los viajes de Vita y Harold a las islas griegas, emulando dicho ambiente tanto en la plantación mediterránea como en las ruinas.
  • El Paseo del Foso: Muestra los restos de un muro isabelino y un banco de hermosas azaleas amarillo brillante.
  • El Huerto: Es mitad jardín y mitad, tierra salvaje con rosas cultivadas rosas entre las ramas de viejos manzanos.
  • La Frontera Púrpura: Jardín de plantas púrpuras, rosas azules y lilas púrpuras.
  • El Jardín Blanco: Espacio de pureza representada en la blancura de los lirios, dalias, anémonas, etc.
 Jardines del Castillo Sissinghurst
Jardín de la Casita del Sur

El castillo recibe anualmente a más de 200.000 visitantes y los conocedores del lugar recomiendan visitarlo sobre todo por la noche, pues resulta más placentero y de mayor provecho cuando sólo quedan pocas personas. Actualmente es mantenido por la Fundación National Trust.

¿Dónde se ubican los Jardines del Castillo Sissinghurst?

Los Jardines del Castillo Sissinghurst están ubicados cerca de la localidad de Cranbrook, Kent, el condado conocido como el jardín de Inglaterra.

Se localizan al sureste del país y cuenta con casi 1.000 años de historia. El territorio tuvo fines muy diversos.

Esto es porque, en un principio, pasó de ser una vieja fortaleza del siglo XII, a ser una granja de cerdos y comuna agrícola de campesinos pobres, luego granja solariega y parque natural e, incluso, cárcel de prisioneros de guerra hasta convertirse, después de 80 años, en el sitio soñado por dos espíritus apasionados, creativos y libres.

Ocupa una superficie de 4 hectáreas sobre las que se sitúan los jardines divididos por capítulos y temas, siendo el mayor el Jardín de Rosas.

Jardines del Castillo Sissinghurst

El castillo cuenta con veredas y caminos que interconectan los jardines y a través de los cuales es posible recorrerlo en toda su extensión.

Planificación de los jardines del Castillo de Sissinghurst

Los jardines fueron planificados cuidadosamente mediante un exquisito trabajo de selección de las plantas, los colores y los aromas, aunado a un delicado cultivo de varias especies exóticas, que aún hoy se mantienen gracias a un esmerado cuidado.

Cada jardín tiene una temática según la vegetación que crece dentro del mismo, basada en el tipo de plantas y flores, los colores y las sensaciones que inspiran.

Jardines del Castillo Sissinghurst
Nuttery

Desde el célebre Jardín Blanco, con sus variadas e increíbles plantaciones de aguileñas, lirios y peonías, se puede pasar por la Pradera de la Torre, entrar al Jardín Rosa, atravesando el Jardín de Primavera, con sus onduladas espigas conocidas como Eremurus himalaieus, y llegar luego al Jardín de la Casa de Campo.

Su creadora Vita Sackville-West fue quien diseñó los diez jardines que componen al castillo, lo cual ameritó tiempo e inspiración, para lo cual contó con el apoyo y la musa que le proporcionaba su esposo.

Vita se encargaba de escoger las plantas según la tónica que se había planeado para el jardín y con su buen gusto, las distribuía convirtiendo cada rincón del terreno en un espacio distintivo.

Entretanto, Harold se ocupaba del diseño, trazando las líneas, que conformarían los planos, esbozando la configuración del espacio.

Desde la torre es posible apreciar todo el conjunto de jardines y disfrutar de las esplendidas vistas. Un total de nueve jardineros los mantienen en buen estado. El más luminoso es el Jardín de la Casa de Campo, por sus flores en tonos amarillo y naranja.

Los jardines muestran un estilo inspirado, sobre todo, en la temporada del momento, y cada uno de ellos brinda al visitante un encanto propio, dependiendo de la estación, que hace que el ambiente del jardín cambie de un día a otro debido a la diversidad de flores autóctonas y exóticas, que se van reemplazando una sobre la otra.

Jardines del Castillo Sissinghurst

Historia del Castillo Sissinghurst

A finales del siglo XIII el Castillo Sissinghurst pertenecía a la familia De Berham, que lo conservó por más de 200 años.

Seguidamente, uno de sus miembros, Henry de Berham se fue de la ciudad y vendió el castillo a Thomas Baker.

Tiempo después, la casa estilo señorial fue demolida por orden de uno de los nietos de de Baker, Sir John Baker, y la sustituyó por una estilo Tudor, a la cual se le agregaron posteriormente una arcada y un portal.

Más adelante se incorporó la torre, según cuenta la historia, por mandato de su hijo Sir Richard Baker.

Jardines del Castillo Sissinghurst

Años después, en 1661, el edificio fue abandonado y se mantuvo así por unos 100 años, hasta que se desató la guerra a los franceses y se ocupó el castillo para utilizarlo como sitio de reclusión de soldados franceses prisioneros.

Luego de 15 años en esa condición y en virtud de no contar con los medios para el cuidado de sus instalaciones, se comenzaron a desvalijar muchas partes del castillo y la mayoría de su mobiliario fue empleado como combustible.

Al cabo de unos cuantos años, solo quedó en pie la torre y algunos de los edificios aledaños.

Llegada de Vita y Harold

En 1928, se colocó de nuevo en venta lo que quedaba del castillo y, luego de dos años, Vita Sackville-West y su esposo, Harold Nicholson, lo compraron para establecer residencia matrimonial.

Con el deseo de restablecer el castillo y sacarlo de las ruinas, el cual en ese entonces solo servía para cultivar vegetales como sustento de los campesinos que habitaban en el lugar, Vita y Harold fueron construyendo paulatinamente los jardines hasta que se fueron convirtiendo en lo que se conoce actualmente.

El deseo y objetivo del matrimonio era recuperar de los escombros la mansión, pero también su propósito se centraba en diseñar un jardín a su gusto que reflejara cada una de sus personalidades.

Se guiaron, para ello, en la filosofía que promovía el movimiento inglés de ese momento conocido como Arts and Crafts (artes y oficios).

Dicho movimiento buscaba restituir el atractivo de la tradición artesana, así como de la emotividad e intimidad humana en contraposición a la frialdad esbozada por la uniformidad industrial que asolaba a Inglaterra.

Ciertamente, Sissinghurst llegó a estar en una condición de ruina, pero en virtud del trabajo creativo que se implementó en los jardines, se logró recuperar el espacio convirtiéndose en el resultado de una jornada conjunta de amor de pareja y por la naturaleza.

Este trabajo requirió de muchas décadas para, primero, efectuar la remoción de escombros de la tierra, luego restaurar la tierra fértil y, finalmente, diseñar el sitio, seleccionar y plantar las distintas especies.

Vita Sackville-West, la creadora de los Jardines

La creadora de los jardines fue Victoria Mary Sackville-West, Lady Nicolson, mejor conocida como Vita, quien fue también poetisa y novelista de principios del siglo XX, miembro del Círculo Bloomsbury, que agrupaba a los más sobresalientes intelectuales y escritores de la época.

Éstos efectuaban sus reuniones y tertulias en la casa de la célebre escritora Virginia Woolf, de quien Vita fue amiga y amante.

Vita fue, además, paisajista y diseñadora de jardines, por lo que junto a su esposo Sir Harold George Nicolson, diplomático, político, historiador, periodista y jardinero británico, se abocó a reconstruir el lugar cuando adquirieron la propiedad en 1930.

Según algunos historiadores, éste había sido propiedad de los antepasados ​​de Vita.

Jardines del Castillo Sissinghurst

Ello constituyó una atracción y deseo hereditario cumplido para Vita, puesto que, por ser mujer, según las leyes de primogenitura, ella no podía heredar propiedades en Knole, su ciudad natal, a la que amaba y deseaba pertenecer siempre.

Al adquirir el castillo pudo lograr su cometido.

Vita y Harold vivieron un matrimonio lleno de amor entre ellos, pero abierto a otras relaciones de manera notoria, siendo permisivo para cada uno el tener aventuras con parejas del mismo sexo.

Una de las amantes de Vita fue Violet Keppel-Trefusis, quien fue tía abuela de Camilla, duquesa de Cornualles y actual esposa del príncipe Carlos de Gales, heredero al trono del Reino Unido.

A pesar de su relación inusual, Vita y Harold aparentemente se dedicaron el uno al otro, a procrear y criar a sus hijos y a crear su fabuloso jardín.

Esta prolífica escritora publicó más de una docena de colecciones de poesía, trece novelas e infinidad de cartas. Obtuvo en dos ocasiones el Premio Hawthornden de literatura imaginativa.

Fue, además, la inspiración para el protagonista de Orlando: A Biography, obra de la famosa Virginia Woolf.

El Jardín Blanco de Sissinghurst

Se considera el mejor lugar y centro simbólico del Castillo Sissinghurst, el cual fue ideado prácticamente en los años 50 y, de acuerdo con los historiadores, constituye una especie de genius loci o espíritu protector del lugar.

Este jardín es símbolo de pureza e inspirador de todos los jardines blancos en Inglaterra.

Para su implantación siguieron la pauta que Harold y Vita habían ideado de hacer jardines monocromos.

De manera tal, que, como lo expresa su nombre, la floración de este jardín es totalmente de color blanco, combinada con algunas flores de tonos verdes y plateados, según el criterio de Vita y que fueron plantadas por Harold Nicolson.

Las tonalidades variadas de blancura floral, desde la más pura a las cremas, sobresalen como algodones entre el verdor follaje y los setos geométricos.

En 1969 se instaló en su centro una pérgola, que es un componente llamativo entre el verde vegetal, por la que trepan los rosales.

Aun cuando actualmente se hacen cambios de plantas, el tema blanco y perfumado se mantiene en este jardín durante todo el año.

En 1931 fue plantado en un principio como un jardín de rosas, sin embargo, con el replanteamiento de 1950, adoptó su forma actual.

Entre las plantas se incluyen lirios blancos y la conocida rosa blanca de la especie Rosa Mulliganii, típica de finales del mes de junio.

Asimismo, se aprecian gladiolos blancos, junto a las dalias de pompón blanco y las anémonas japonesas blancas.

En el Jardín Blanco se superaron las expectativas que tenía en mente Vita, por lo que hoy se considera el mejor jardín de estilo inglés, convirtiéndose en un modelo a seguir por otros espacios similares.

Ello se evidencia por la afluencia y preferencia del público que solicita visitarlo.

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